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Por la vida. Contra el fascismo: ¡No a la impunidad!!!!

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Ida Garberi*

“Canto, qué mal me sabes, cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos momentos de infinito,
en que el silencio y el grito, son las metas de este canto”.
Víctor Jara     


Yo sólo tenía ocho años cuando todo ocurrió, aquel 11 de septiembre de 1973, y no recuerdo bien las sensaciones de tristeza y desaliento, mientras la televisión transmitía el ataque a La Moneda, los tanques por las calles de Santiago de Chile, el sueño de una verdadera democracia estrellarse contra la brutalidad fascista. 

Ya pasaron 36 años desde entonces, los tiempos han cambiado por suerte y una maravillosa “Nuestra América” de José Martì, "como una paloma que busca donde anidar, estalla y abre sus alas, para volar y volar….”, como cantó justamente Víctor Jara. 

Él, al revés, tristemente, no puede verla, le quitaron la luz de los ojos, le machacaron las manos para que ya no pudiera denunciar las atrocidades cantando y utilizando su fusil (que fue su guitarra) y que ya no pudiera dar ánimo a los prisioneros en el Estadio Chile. 

¿Pero, lograremos algún dia saber realmente qué ocurió aquel lejano 15 septiembre de 1973, en los sotanos del Estadio Chile? 

Hace pocos días, el 4 de junio de 2009, fue exhumado su cuerpo, para poder hacer una verdadera autopsia e investigar la versión de José Paredes Márquez, un joven recluta militar, que tenía sólo 18 años en esa época, y que parece que presenció el atroz delito y sucesivamente acribilló el cuerpo exámine de Víctor con 44 golpes de fusil, por orden de los superiores. 

De acuerdo con la confesión inicial de Paredes, un subteniente todavía no identificado, probablemente el pluri homicida llamado “el Príncipe”, en presencia del entonces teniente Nelson Haase y de otros soldados, jugó a la ruleta rusa en la sien de Jara hasta que accedió y lo mató.     

Es la primera vez, después bien 36 años, que se logra por fin saber algo sobre lo acaecido, a pesar de que la viuda del cantante, Joan Turner, ya en el 1978 y sucesivamente en el 1998 presentó denuncias para investigar a los culpables de esta atrocidad. 

¿Pero como es posible que esto ocurra? 

¿Después de la terrible broma que un dictador asesino como Augusto Pinochet, “el innominable” como fue llamado justamente, haya logrado morir en su cama sin una sola palabra de sentencia acusatoria aprobada, vuelvo a decir, como es posible que la impunidad continúa para toda la manada de asesinos que apoyaron su régimen? 

Aquel tétrico 11 septiembre de 1973 tenía que ser un himno a la vida en la Universidad Técnica de Santiago de Chile, se hubiera desarollado una exposición, inaugurada por Salvador Allende, que habría sido acompañado por la voz cálida de Víctor. El cartel que anunció el acontecimiento fue una advertencia muy clara: una madre amamantando a su criatura, mientras que sus sombras eran manchadas de sangre. Era un llamamiento silencioso pero muy expresivo, que incitaba a elegir la vida contra el fascismo: desgraciadamente Chile, en cambio, se dobló al monstruo. 

“¿Me escucha la cloaca marxista? ¿Me oyen los comemierda? ¡Ahora se acabaron los discursos, chuchas de su madre! Ahora van a tener que trabajar. Los que se nieguen a trabajar, los fusilaremos. ¿Me escuchan los vendepatria?... ¡Tengo voz de Príncipe!”, se le oía decir. Casi indudablemente la voz que gritó estas frases ofensivas y groseras en los pasillos del Estadio Chile fue el asesino Edwin Dimter Bianchi, rubio, ojos claros, de origen alemán.    

No ha sido demostrada nunca su culpabilidad, a pesar de las múltiples acusaciones de las asociaciones de los familiares de los desaparesidos (y de quien los apoya, es decir, los hombres de buena voluntad y, aunque sea, alguien con un trapo como conciencia) y sus protestas públicas, la llamada FUNA, que consiste en denunciar y manifestar con las fotos de las víctimas en el lugar de trabajo del presunto asesino o en los bajos de su casa. 

La FUNA nace como una respuesta necesaria, oportuna y decidida frente a la impunidad que se impuso, mediante leyes firmadas durante la Dictadura, y que dejaban sin juicio y sin castigo justo a los responsables de los crímenes cometidos por uniformados y agentes civiles de la represión  y que contó con el apoyo incondicional y la actitud obsecuente del Poder Judicial, el cual, salvo honrosas excepciones, se rehusó a cumplir con los deberes para los cuales ha sido instituido, permitiendo las detenciones arbitrarias, secuestros, torturas y asesinatos de miles de chilenos, hombres y mujeres, que habían apoyado el  proyecto político encabezado por el Presidente Allende, DEMOCRÁTICAMENTE ELECTO. 

Como demostración del tácito apoyo a la impunidad es el hecho que este siniestro individuo, el llamado “Príncipe” no se haya escondido nunca, no se cambió su nombre ni su fisonomía y….. (aguántese fuerte): trabaja como funcionario del ministerio del trabajo, es el jefe del departamento del control de institución de la superintendencia de la administración de los fondos de pensiones. 

¿Cómo es posible? Hay decenas de testimonios oculares y acusaciones de torturados, pero no sucede absolutamente nada.   

Es por esta razón que quienes participan en la FUNA exigen juicio y castigo a los responsables y cómplices de las graves violaciones a los Derechos Humanos, ocurridas no sólo durante la Dictadura Militar, sino también  aquellas ocurridas durante el llamado “período de transición a la democracia”. En lo judicial, optamos (sí, el verbo a la segunda persona plural es intencional, también yo apoyo con todo mi corazón este movimiento de la FUNA) por luchar por la Anulación de la Ley de Amnistía y sus adecuaciones y modificaciones posteriores, hechas al amparo de la Constitución de Pinochet y que han permitido a muchos criminales, permanecer en el tranquilo espacio de de la impunidad.

Para todos ellos exigimos juicio y castigo y no concederemos ni perdón ni olvido.

Yo me siento en el deber de apoyar esta defensa de los derechos humanos porque como dijo un día el Che Guevara “soy capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia” y porque reniego cada manipulación del pasado, es necesaria una reconstrucción de la memoria histórica, no se puede prestarse ni al silencio ni a la pasividad. El mismo hecho está ocuriendo hoy en el estado italiano, Berlusconi está manipulando la historia de la Resistencia partisana: no se puede aceptar el estudio del pasado tergiversado, escrito y transmitido como auténtico, desde los muchos sistemas que dependen del poder (medios de comunicación, sistema educativo, manifestaciones culturales, etc.) y que estan al servicio de los genocidas y sus cómplices. Nuestro deber, de nosotros, ciudadanos del mundo, es de desenmascarar, en Chile y en toda América latina, que ha sido víctima de la dictadura y la operación Cóndor, las caras de todos los criminales que sustentaron el Terrorismo de Estado que imperó en estos países, no podemos dejar que nos repriman y nos callen, para olvidar a todos los que osaron levantarse y luchar para recuperar el proyecto histórico incompleto, como resultado de los multiples golpes de estado. 

Lo que no logro comprender es el papel de la actual presidenta de Chile, Michele Bachelet, mujer golpeada, ella misma y su familia, por la dictadura, y que es incapaz de dar una solución al problema: ¡el hecho de conceder la ciudadanía chilena a la mujer de Víctor, Joan Turner, me parece un hecho maravilloso y un deber, para esta mujer inglesa que se quedó a vivir en el país de su difunto esposo, a pesar de la dictadura, para seguir buscando justicia por él, por los 5000 presos del Estadio Chile y las decenas de millares de desaparecidos, pero…..NO ES ABSOLUTAMENTE SUFICIENTE!!! 

Lo que necesitamos, presidenta Bachelet, es la condena al horroroso “Príncipe” y aquéllos que como él han violado cada decencia humana, para permitirles a Víctor Jara y a sus compañeros descansar en paz y que se haga justicia. 

Para concluir este mi grito de rabia y derecho, quiero utilizar las palabras de otro cantautor chileno, Galo Espinoza, menos conocido que Víctor, pero más dichoso, porque logró salvarse de la tortura exiliándose en Suecia, donde ahora todavía reside y canta con el grupo Cristal Andino; en su canción “No a la impunidad” afirma:

“Aun siguen los ”Pilatos” lavándose bien las manos

Como si los ”N.N.” fueran cuentos inventados.

No, no, no, no, yo no lo lo acepto!

Que se burlen de los pueblos, con cuestiones y conceptos…

Ellos gritan amnistía, para confundir los pueblos,

Para salvar asesinos de tanto crimen horrendo.

No, no, no, no, yo no lo acepto!...

Aun se escucha en El Chile, ”el Principe” con sus balas,

El dolor de cinco mil, y la voz de Victor Jara.

En un día no lejano, con los pueblos marcharán!

La sangre de tanto hermano, que hoy pretenden olvidar”. 

     

¡No, no, no, no, yo no lo acepto! 

*la autora es responsable del sito web en italiano de Prensa Latina


08/06/2009 18:42 Ida Garberi Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Una balada de amor para Ernesto Che Guevara

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Ida Garberi*

 

“La era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo, pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo, en cualquier calle”.
Silvio Rodriguez

 

Un día como hoy, el 14 de junio de 1928, nació el guerrillero del amor, Ernesto Che Guevara, actualmente, habría cumplido 81 años. Pero un asesinato a sangre fría, por orden yanqui, se lo ha llevado hace más que cuarenta años, cuando tenía nada mas que 39 y todavía demasiadas cosas que hacer sobre este planeta destrozado, contaminado e indiferente. 

Es que su ausencia se hace cada día más pesada, mientras este monstruo del fascismo que no logramos derrotar intenta contínuamente establecerse en el poder para robar, destruir y siempre privar de la libertad a los más débiles, con la explotación del hombre sobre el hombre. 

“Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Quizá sea uno de los grandes dramas del dirigente; éste debe unir a un espíritu apasionado, una mente fría y tomar decisiones dolorosas sin que se contraiga un músculo. Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos”.   

Esta, creo que sea la frase del Che que más me emociona, porque encierra una verdad desarmante y al mismo tiempo triste: sería tan fácil y “económico” utilizar la sonrisa, el amor y la paz, por nosotros, los revolucionarios, pero la misma violencia fascista no lo permite, su poder cínico, su dinero sucio siempre trata de destruir lo que la ayuda recíproca comunista está construyendo con mucho sacrificio, porque como Fidel Castro justamente afirma que la solidaridad es no regalar lo que tenemos de más, pero sí compartir lo que tenemos de imprecindible. 

Cada día en cambio tenemos que chocar con la violencia del enemigo, que nos ayuda a entender y a comprender al Che cuando utilizó las armas y sus métodos intransigentes: “Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión, hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de los cuarteles, y aun dentro de los mismos; atacarlo dondequiera que se encuentre, hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Crear dos, tres, muchos Vietnam”. Es el mismo enemigo que nos lleva al extremo: yo siempre estoy de acuerdo con él cuando llega a afirmar que “Son moderados todos los que tienen miedo o todos los que piensan traicionar de alguna forma”.

Todos los intentos de homicidio de presidentes, sobre todo de la América latina (desafortunadamente muchos con éxito, por suerte, otros no como el último en Bolivia contra Evo Morales y otro en Venezuela contra Chávez, dónde, ¡qué casualidad!, el terrorista Luis Posada Carriles fue implicado, el hombre protegido por la banda de delincuentes que viven en Miami) lo demuestran, se sabe que son pagados por el fascismo imperialista norteamericano. 

Creo que es una lucha ancestral, entre el bien y el mal, lo positivo y lo negativo, que puede llevar desafortunadamente a la autodestrucción del planeta, porque el mal, (los yanquis), no puede perder, esta palabra no existe en su diccionario y su aparición podría remover su equilibrio psíquico al punto de hacerle cometer la locura de apretar aquel botón rojo que representa el ataque nuclear, factor desencadenante de una tercera guerra mundial. 

Yo sé que estos razonamientos casi se están moviendo sobre un plano religioso pero la fuerza de San Ernesto de La Higuera deja perplejos hasta a los ateos. 

Y no es sólo una figura que puede parecer inmortal por la religión católica, si observamos su vida desde un punto de vista budista, su muerte tan prematura lo pone sobre el plan de las personas que con un karma muy transcendente tienen que abandonar precozmente el planeta Tierra para pasar a ser un ejemplo a seguir (y aquí creo que también los más ateos puedan estar de acuerdo) y, siempre para los budistas, su energía vital, después de la muerte del cuerpo, no morirá hasta que haya una sola persona que lo recuerde. 

Y puesto que afortunatamente somos muchos los que reconocemos sus calidades, que tratamos de defender su honestidad política (como él mismo afirmó “La revolución se lleva en el corazón no en la boca para vivir de ella”), tenemos que continuar leyendo sus escritos y luchando para llevarlos a la práctica, porque el Che no nos abandonó, está a nuestro lado y es el guía de nuestros pasos, no debemos decepcionarlo, no podemos despreciar su sacrificio extremo. 

Hay momentos de desaliento en que él nos hace mucha falta, quisiámos escuchar su voz que nos dijera cuál es el camino mejor para vencer al enemigo, porque todo parece imposible. 

Y entonces nos concentramos en su fuerza infinita, absorbemos su determinación cuando afrontó la muerte sin pestañear, mirando fijo a los ojos de su verdugo: “Sé que ha venido a matarme. - ¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!”. En este preciso momento ha hecho otro milagro, una vez más nos demuestra su “simple” tamaño, porque ha sabido transformar la muerte en un himno a la vida, que nadie podrá apagar.  

¡El Che debería volver a nacer, tenemos tremenda necesidad de su persona!!!!     

 

 

 

 

*l'autora es la responsable de la página web de Prensa Latina 

16/06/2009 00:44 Ida Garberi Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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