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El despistado de la SINA

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Ida Garberi*

 "Porque esta gran humanidad ha dicho «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente."
Ernesto Che Guevara







  "Que pases un buen día, compañera", me dice un chico negro muy bonito e imponente, de casi dos metros, con una sonrisa desarmante y con el uniforme de guardia de la Oficina de Intereses norteamericanos en La Habana (SINA), mientras aprieta sus manos, unidas, tan fuerte, que los nudillos de los dedos se ponen blancos, en señal de victoria.



  Y tiene razón, porque lo que apenas hicimos  la coordinadora del Comité Internacional por la libertad de los Cinco cubanos y quien escribe, no lo hizo nunca nadie, creo, en estos últimos cincuenta años en La Habana.



  Este 2 de abril de 2009 quedará para siempre en los historiales de la SINA (¡y en mi memoria!).

Yo propuse este tipo de acciones hace algunos años, pero tengo que reconocer que el Comité siempre las rechazó, pensando justamente que la administración asesina y arrogante de Bush habría podido utilizarla como justificación para abusar, una vez mas, de mis Cinco hermanos prisioneros políticos del imperio y sus familias.



  Pero este año es diferente, este año en la Casa Bianca está Barack Obama, y empujada por su "Yes, we can" y por el hecho de que también Graciela Ramírez estuvo de acuerdo sobre la utilidad de entregar un expediente al consul USA en La Habana, Stephen Murphy, para conseguir el derecho a los visados múltiples para las familias de los Cinco cubanos y, sobre todo, para que se les permita a Olga Salanueva y a Adriana Pérez visitar a sus maridos prisioneros en los EE.UU.



  Sinceramente,  pensé que  puesto que ambas somos ciudadanas extranjeras, nos habrían concedido, si bien no el encontrarnos enseguida con el cónsul, al menos, una cita definida.



  Antepongo que, astutamente, cuando nos  presentamos en la puerta de acceso a la SINA, Graciela dijo con aire inocente  que queríamos ver al cónsul por un asunto de interés crucial para los EE.UU., que se trataba de "un caso notable de violaciones de los Derechos Humanos y que se trataba de prisioneros políticos".



  Y aquí seguramente surgió la equivocación, claramente provocada por nosotras, de que ellos pensaran que estábamos preguntando por propiciar un apoyo mas por los famosos 75 "mercenarios de la verdad", llamados eróneamente disidentes ( ahora, en la cárcel, hay sólo 54).



  ¡Nuestra sorpresa fue muy grande cuando llegamos a la puerta y ahi mismo un guardia nos dijo, amablemente, que ese tipo de citas sólo se concertan por teléfono y nos dió un número telefonico de los Estados Unidos!!!



  Sinceramente, estoy segura de que por educación, en la embajada italiana o en la española, al menos, una secretaria se habría presentado con disculpas  por el inconveniente, y habría fijado el  encuentro solicitado.Pero en la SINA,después de algunas negociaciones, logramos conseguir el número de la pizarra de sus despachos y buscamos un teléfono para hablar con calma.

Graciela, con una paciencia sacrosanta, empezó una larga explicación, que duró cerca de media hora, mientras le ponían al aparato a  diría  todos los empleados y  funcionarios presentes aquel día



  Muy amablemente, trató siempre de poner en alto que el expediente era "un caso notable de violaciones de los Derechos Humanos y de prisioneros políticos", de un interés extremo para el gobierno de los Estados Unidos y que nosotras sólo eramos las portavoces de 170 personalidades a nivel mundial, y entre ellas  10 premios Nobel.  Todo esto para nada fue importante.Lo único  que literalmente los hizo saltar fueron  unas palabras mágicas: SOMOS PERIODISTAS.



  El caso de que la prensa estuviera implicada tiene que haberles paralizado los cerebros, ademas les despertó la curiosidad, porque nos comunicábamos desde un territorio prácticamente norteamericano: ¡habría querido ver, de veras, la cara del operador cuando se dio cuenta de la procedencia de la llamada!!!  En ese momento, después de las palabras mágicas, (entre todas las voces anónimas con que tratamos, y que nos preguntaron nuestros nombres, sin identificarse), apareció  "milagrosamente" el despistado de la SINA:  Sr. Gregory Adams, quien se presentó como responsable de la sección "Prensa y Cultura".



  Imagínar  si "nuestro hombre en La Habana" no es algo confuso, que no sabe que sus funciones son la de "Responsable de las Relaciones Públicas", como nos dice la página web de su lugar de trabajo..bueno, en nuestro diálogo demostró que el no está enterado de muchas cosas que han ocurrido en su país en los últimos meses...



  Cuando logramos encontrar físicamente a "nuestro" Adams, estábamos en la sala de entrada de la SINA, por donde tienen que transitar todos los trabajadores, los cuales pasaban durante todo el tiempo de la discusión a nuestro lado, curiosos mientras marcaban sus  tarjetas de asistencia.



  Éxplico,así, que fuimos recibidas en el sitio de control del personal, donde un detector de metales (e indudablemente un micrófono y una telecámara) registran a todas las personas que pasan por la pequeña habitación.



  Adams llegó a la cita un poco molesto y nervioso, casi enfadado y prepotente, como quién ya sabe que se encontrará frente a los corrientes fanáticos partidarios de los disidentes cubanos, un mal necesario que ha sido utilizado por los contrarevolucionarios para sustentar sus sucias mentiras sobre la falta de los derechos elementales de libertad de expresión en el Gran Caimán Verde, en la era de Bush.



  Y yo me pregunto: ¿por qué se critica a Cuba sobre los derechos de los presos cuándo a ninguno de los 75 disidentes, desde el 2003, les ha sido negado el permiso de ver a sus familiares?



  ¿Por qué nadie ha logrado conseguir, hasta a hoy, los visados de Olga y Adriana, que reclaman su sacrosanto derecho a encontrarse con René y Gerardo desde hace diez años, ellos que son prisioneros políticos del imperio? Y es cuando le formulamos la pregunta a nuestro funcionario descuidado, la  enseguida su interés  despierta. Mira con horror el expediente que Graciela le está entregándo y exclama: "Ay.pero ustedes vinieron por los Cinco espías!!".



  Tengo que decir que la atmósfera del lugar cambió completamente y no nos sentimos más en un entorno hostil: antes, las personas que estaban alrededor de nosotros nos observaban de modo desconfiado y casi disgustado, creyendo estar tratando con  partidarios de los buscadores de limosnas y sobornos, es decir, los mercenarios ideológicos llamados erróneamente disidentes, y en aquel momento se dieron cuenta de que, en cambio, eramos defensoras de los Cinco cubanos inocentes,sólo culpables de haber defendido su patria de atentados terroristas provenientes del brazo armado de la contrarrevolución en Miami.



  Por ello,debo reconocer que desde ese momento la discusión tomó un nivel distinto, "nuestro" Adams trató de provocarnos e insultarnos. Esperaba que también nosotras nos rebajáramos a su nivel, ¡vaya!, y llegó a afirmar que los premios Nobel que forman parte de la Comisión que pide la visa de Olga y Adriana para ver a sus maridos y conseguir los visados múltiples para los otros familiares, son premios de novelitas, jugando con el sonido de la palabra Nobel-novelitas (¡humorismo de mal gusto, si me permiten!!).



  Entre "el te dijo y no te dijo", Adams trató de suscitar una respuesta grosera de nuestra parte, como cuando tuvo la desfachatez de afirmar que un asesino en serie tiene más derechos que mis Cinco hermanos prisioneros políticos, porque ha matado a ciudadanos norteamericanos, a lo mejor casi cien, pero que hombre así no es un problema porque no ha interferido en los intereses del Estado. .¡sin palabras!!!



  Aclaramos este punto: ¿para un funcionario de la era de Bush la vida de los ciudadanos de su país no son un asunto de estado, en cambio considera a los terroristas de Miami como parte del Departamento de Estado, entonces no tengo razón al decir que Gregory es algo despistado?



  "Nuestro querido" funcionario nos demostró luego que también tiene pequeños problemas con las matemáticas, es decir, nos contó que cada año los Estados Unidos tienen que soportar la inmigración de 20000 ciudadanos cubanos que piden la residencia norteamericana, como está estipulado en los acuerdos migratorios entre los dos países, sin mencionar las trabas que ponen al acuerdo,aunque siempre al final del año cumplan.



  Aquí no resistí mas y esploté acusándolo de ser un mentiroso, porque no puedo creer que no tenga conoscimento de datos archisabidos, que sirven sólo para alimentar la emigración ilegal y la ley asesina de Ayuste cubano.



  Y aquí Gregory perdió los estribos y me preguntó porque he venido de tan lejos a ocuparme de Cuba, por que no pienso en mi país y en los italianos. Le contesté ipsofacto: ¿  por qué los EE.UU. no extraditan a Luis Posada Carriles, homicida confeso de Fabio Di Celmo, un joven italiano cuya única culpa fue estar en La Habana, en el lugar equivocado y en el momento equivocado, como su feroz asesino ha afirmado?  



  Empezó  a balbucear que Posada Carriles no es su amigo (por suerte, de otro modo no sé cómo la discusión iba a acabar..), tomó el documento y desapareció dentro del edificio de la SINA.



  Graciela y yo nos encaminamos a la salida con el augurio feliz del chico negro y con el ánimo exaltado por haber cumplido nuestra misión.



  Pero hoy ya pasó el 10 de abril, fecha de la cita de Adriana en la SINA, donde le han dicho que espere, una vez más, y a donde en cambio Olga no ha sido citada, por haber sido declarada "inelegible" el año pasado por la "querida" Condoleezza Rice.



  Antepongo que mi Comité ya ha emitido una nota de prensa para informar sobre la entrega del expediente: AFP y el sitio controrevolucionario "cubaencuentro", indudablemente con mala fe, afirma en sus artículos que ha sido Cuba y el gobierno cubano los que entregaron el documento. Absolutamente falso, nosotras somos ciudadanas libres que hacemos distintos trabajos, nuestros camaradas y nosotras somos casi todo extranjeros y hemos decidido sumarnos a las filas de la solidaridad por los Cinco cubanos porque, como dijo un día el Che Guevara, "somos capaces de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo".



  Para concluir esta crónica, quisiera pedirle imparcialidad al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Ademas, estoy segura de que él "Yes, we can" es capaz de escuchar nuestro grito de justicia porque él es un hombre diferente a su predecesor, y también le alerto para que esté atento a ciertos funcionarios como Gregory Adams, que le han dejado en herencia, pues ellos, aprovechando este momento de  crisis mundial, no tienen ningun escrúpulo en desacreditar y enlodar a la nueva administración, sobre todo después de haber perdido las elecciones.



Además, presidente Obama, cómo puede no escuchar el pedido que otro presidente le hizo, en esta Cumbre de las Américas, un colega suyo, estimado economista, presidente del Ecuador, que le ha sugerido que se haga justicia y que reflexione, sobre todo, cuánto están sufriendo los hijos de mis Cinco hermanos, prisioneros del imperio: ¡por favor, Obama, por una vez, haga que pueda creer en las promesas electorales que se hacen en el capitalismo!! 

           



*la autora es la responsable de la página en italiano de Prensa Latina

07/05/2009 23:49 Ida Garberi Enlace permanente. sin tema

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