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Cuba: renacer , Italia: abjurar

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Ida Garberi* 
 
No creo que tendré nunca la posibilidad de agradecerle como merecen a Cuba y a su pueblo por el abrazo grande e inmenso que me dio este 1° de mayo que pasò hace algunas semanas.  
Yo vivo aquí en La Habana, desde algunos años fui adoptada por este pueblo caribeño que dio una gran prueba de coherencia y fidelidad a su Revolución en la ocasión de la última fiesta de los trabajadores. 
Una vez más nos asombró, sobre todo, a nosotros los europeos que somos los que creemos poder conocerlo todo y de poderlo prever todo. 
A pesar de que el comandante en jefe haya cedido la presidencia a Raúl y como dicen los malas lenguas extranjeras ningún joven cubrió cargos importantes, su pueblo demostró una vez más, ser intensamente fiel a aquellos valores profundos que la Revolución sembró desde el 1959. 
Además, no todos los municipios fueron convocados, se pensó que se movieran por la manifestación sólo los más cercanos a la Plaza de la Revolución. 
Pero cuando a las 6.00 de la mañana llegué en las inmediaciones de la Avenida Paseo mi corazón sobresalta: un mar de camisetas rojas y banderas cubanas se están preparando para desfilar delante de la tribuna, mucha, muchísimas, como siempre, como cada año de aquel glorioso 1959.  
Sé que los contrarrevolucionarios y los fascistas que leerán esta nota van a criticar mi “estilo de barriga”, pero en este caso es más que obligado: aquella mañana mi corazón latiò muy fuerte y emocionado. 
Sólo una cosa opacó esta estupenda mañana: pensar que en mi país, en Italia ciertamente no habría sucedido lo mismo, ahora que ha sido elegido un gobierno de la derecha. 
¡No puedo entender como mis connacionales han podido regresar a los años ante del 1946, antes de la República, a la época de Mussolini!!! 
¿Pero la Constitución italiana habla claro, está prohibido el partido fascista por ley… ..y qué es entonces un gobierno segregacionista que enseguida aprobó una ley absurda y racista contra los inmigrantes? 
Pero me restablezco enseguida, gracias a la alegría que se mueve a mi alrededor y en cuanto acaba el himno nacional cubano empiezo a desfilar con el Comité Internacional de Liberación por los Cinco cubanos del que soy miembro. 
Lo lindo de Cuba es que además de ser una gran mezcla de razas desde sus orígenes, ahora es una bonita isla donde muchos extranjeros son acogidos para estudiar y porque pueden llevar después, a sus países de origen, nuevos conceptos solidarios y progresistas, sin que las materias de estudio sólo sean vistas como un medio para producir dinero. 
Aquí en Cuba es famosa la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), donde chicos de más de treinta países diferentes estudian junto para poder ser de los peregrinos que demostrarán que es posible cambiar este paradigma para ejercer la medicina. 
En el sentido de que el esquema de una medicina privada y mercantil puede ser reemplazado por una medicina social, comunitaria, integral y preventiva que se puede llevar hasta los rincones más pobres del mundo. 
Y no sólo la medicina, por ejemplo, caminando entre la muchedumbre de la manifestación, donde es tan fácil hacer amistad, conozco a dos jóvenes estadounidenses de 24 y 25 años que están estudiando en la ciudad de Villa Clara “Agricultura Sostenible”. 
Son dos chicos muy optimistas y llenos de esperanzas, ambos son licenciados en Estudio Ambiental y vinieron a Cuba para poder dedicarse a un maestría sobre la agricultura biológica y en el cuidado del medio ambiente.  
John y Nick vienen del Veermont, ambos son progresistas, aunque sus historias son diferentes. 
John viene de una familia militante de izquierda, respiró y escuchó desde pequeño todas las conquistas de la Revolución cubana y a la misma familia no le pareció, para nada, extraño que haya querido trasladarse a la isla, para poder aprender todas aquellas nociones que sirven para trabajar con un alto nivel profesional y proteger el planeta al mismo tiempo. Y todo esto es imposible en el gigante norteamericano. 
Su entusiasmo arrastró a Nick, que sí proviene de una familia progresista, que pero vio con miedo la decisión de parte del hijo de burlar el bloqueo. 
No pudieron parar a Nick después su experiencia de ayuda a los damnificados del huracán Katrina, cuando a Nueva Orleans con la Cruz Roja creyó poder regalar un poco de alivio a la población afro-americana y se vio en la necesidad de luchar contra la Guardia Nacional, que persiguía a los damnificados. 
Incluso, el estado norteamericano mantuvo a esta gente como si hubiera sido secuestrada, porque los blancos de la ciudad, absolutamente insensibles a la tragedia de los damnificados, no quisieron verlos caminar en sus zonas.  
Fue aquí que Nick entendió de cómo el pueblo norteamericano es engañado, de cómo la clase dirigente manipula la información a su agrado y entonces quiso venir a Cuba para saber, para ver con sus ojos quién estaba contando grandes mentiras. 
Además, aquí puede satisfacer su necesidad de ser útil, para crear un mundo mejor y no contaminado, poder estudiar para tratar de no llevar a la destrucción la especie humana, y vivir en armonía con el entorno. 
Les pregunto a los dos chicos si no tienen miedo de las posibles represalias de su estado, si descubre que están estudiando aquí y con una gran sonrisa y señalando el cartel que estoy sustentando con la efigie de los Cinco cubanos, me contestan que “pensando en lo que están viviendo ellos en las cárceles y el sufrimiento de sus familiares se vence cualquier miedo”.  
Una vez más en este desfile me tocaron el corazón, pusieron sobre mi rostro una dulce sonrisa y un gran deseo de vivir, porque sé que estos dos jóvenes americanos aportarán su granito de arena porque un mundo mejor sea posible. 
No puedo decir ciertamente lo mismo pensando en el triste y macabro ejemplo que mi país dio en la noche entre el 30 de abril y el 1° de mayo, efectivamente leeré en internet algunos días después de la riña del pobre Nicola Tommasoli, de 29 años, fallecido sucesivamente por los golpes propinados por un grupo de cabezas rapadas, todos de 19 y veinte años.  
Ciertamente, no se puede negar un cigarrillo si quien lo pretende es seguidor del modelo de dos burgueses fascistas y asesinos de Verona del grupo Ludwig, que reivindicaron sus delitos escribiendo “nuestra fe es el nazismo, nuestra democracia es el exterminio”. 
Pero lo más preocupante es que el hecho continuó con la fuga al extranjero de dos de los culpables, (por suerte capturados) que fueron ayudados en la fuga por un militante de “Forza Nuova” y que es nada menos que miembro de la Comisión Política juvenil de la circunscripción de la “Lega Nord”. 
Este partido ganò las elecciones administrativas con el 61%, nombrando como alcalde Flavio Tosi, el hombre que luchò por las detenciones domiciliarias de estos cinco asesinos. 
¿Y cómo podemos pensar que estos mensajes alarmantes de violencia tan fría pueden servir de ejemplo para crecer y construir?  
¿Cómo podemos aceptar que los dos veroneses neonazistas de Ludwig, condenados a 27 años uno y a “una pena accesoria” de desarrollar en una casa de trabajo, el otro, ya sean a las detenciones domiciliarias después de menos de 12 años de la condena? 
¿Pero qué está sucediendo en Italia? 
Es como si dentro del corazón de la vieja Europa no se pueda aceptar que la época del capitalismo está fracasada, que necesita saber volver la página y hablar de aceptación e integración en este mundo de los colores variopintos de muchas poblaciones, no de miedo de lo diferente y protección del no europeo. 
El problema de este nuevo fascismo oculto que está penetrando en la cultura italiana es que está desvistiendo a mis conterráneos de toda nuestra cultura sin que nadie se esté dando cuenta de esto, borrachos de lo que los medios de comunicación les suministran cotidianamente. 
Ninguno critica o trata de profundizar, se acepta pasivamente lo que los seis canales, directos prácticamente del nuestro flamante primer ministro, quieran hacer creer. 
Tristemente, Pier Paolo Pasolini, en un artículo sobre el “Corriere della Sera” ya en el 1973 (.) nos puso en guardia: “Ningún centralismo fascista logrò hacer lo que hizo el centralismo de la civilización de los consumos. El fascismo propuso un modelo, reaccionario y monumental, pero que quedó carta muerta. Las diferentes culturas particulares (campesinas, lumpenproletarias, obreras) continuaron imperturbables y se conformaron con sus antiguos modelos: la represión se limitó a conseguir su adhesión a palabras. Hoy, al revés, la adhesión a los modelos impuestos por el Centro, es tal e incondicional. Los modelos culturales reales son renegados. La abjuración está cumplida. Usted puede afirmar que la tolerancia de la ideología hedonística querida por el nuevo poder, es la peor de las represiones de la historia humana”........    
“El Hombre Joven y la Mujer Joven propuestos e impuestos por la televisión son dos personas que sólo valoran la vida por sus bienes de consumo. Los italianos han aceptado con entusiasmo este nuevo modelo que la televisión les impone según las normas de la Producción creadora de bienestar (o, mejor, de salvación de la miseria). Lo han aceptado: ¿pero son de veras capaces de realizarlo? No. O lo realizan materialmente sólo en parte, convirtiéndose en la caricatura de esto, o logran realizarlo sólo de forma tan mínima que se convierten en víctimas de esto. Frustración o hasta ansiedad neurótica son sin embargo estados de ánimo colectivos”.   
“La responsabilidad de la televisión, en todo esto, es enorme. No cierto en cuánto “medio técnico”, pero sí en cuanto instrumento del poder y poder ella misma. Ella no es solamente un lugar por donde pasan los mensajes, sino también es un centro elaborador de mensajes. Es el lugar donde se crea una mentalidad que no se sabría de otro modo dónde colocar. Es a través del espíritu de la televisión que se manifiesta en concreto el espíritu del nuevo poder. No hay duda (se ven los resultados) que la televisión sea autoritaria y represiva como ningún medio de información en el mundo”. 
Para terminar, consideró que “El fascismo, quiero repetirlo, no ha sido sustancialmente capaz de rayar el alma del pueblo italiano: el nuevo fascismo, por los nuevos medios de comunicación e información (especialmente, la televisión), no sólo lo rayó, sino lo laceró, lo violó, lo ensució para siempre”. 
Yo espero que no sea para siempre, que los mensajes del renacer que provienen de Cuba y de América Latina puedan sacudirnos y hacernos conscientes de lo que está sucediendo, para podernos rebelar y reconstruirlo todo; y si no hemos sido capaces de mantener en prisión a dos neonazistas asesinos, al menos podamos luchar para hacer excarcelar Cinco inocentes cubanos, culpables sólo de defender su pueblo del terrorismo, y que ahora están encarcelados desde casi diez años con condenas absurdas en los Estados Unidos.   
 
*la autora es responsable de la página en italiano de Prensa Latina  
 
  

23/03/2009 22:26 Ida Garberi Enlace permanente. sin tema

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