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¿Seguridad por Berlusconi? ¡Reconducir Italia a la época fascista!

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Ida Garberi * 
 
 
“Cuando vino mi abuela, trajo un poco de tierra española,
cuando se fue mi madre, llevó un poco de tierra cubana.
Yo no guardaré conmigo ningún poco de patria:
la quiero toda sobre mi tumba.
Carilda Oliver Labra, poetisa cubana  
 
 
 
La seguridad (del latino “sine cura”: sin preocupación) puede ser definida como “el conocimiento que la evolución de un sistema no producirá estados indeseados”. En términos más simples es: saber que aquéllo que haremos no provocará daños. 
En el idioma italiano, como en otras lenguas, el término seguridad no está muy bien diferenciado del término de prevención. Quizás, más que un problema lingüístico, se trata de algo de antiguos conceptos sobre el hado, sobre lo ineluctable y sobre el predominio de la suerte y la fatalidad con respecto a la inteligencia humana. 
Y me parece que Berlusconi, con el nuevo decreto ley llamado “ley de seguridad” en cambio no quiere dejar nada al hado, ha creado una norma intolerable e indecente que “legaliza” la xenofobia y representa un desagradable precedente para la democracia italiana, que viene intensamente contaminada por un crimen que castiga por lo que uno es (inmigrante clandestino) y no, por lo que hace, y transforma la condición de pobre en crimen. 
¡Y atención a los italianos que quieren tratar de solidarizarse con estas personas indigentes sin ningún derecho, porque por “encubrimiento a la inmigración clandestina” podrían ser condenados a tres años de cárcel!!! 
¿Pero entonces dónde está la inteligencia humana? ¿Cómo puede nuestro querido primer ministro pensar que nosotros los italianos no nos damos cuenta de toda esta demagogia electoral, del hecho que no existen fondos del estado para apoyar las nuevas patrullas fascistas, dónde para permitir que ciudadanos privados hagan un trabajo que debería ser hecho por las fuerzas del orden, habrá que cortarle el presupuesto a la policía? 
Éste es muy peligroso, me conduce a una época triste de nuestra historia que siempre nuestro querido primer ministro trata de borrar y manipular en los libros de texto, aquella era fascista, un poco molesta porque es demasiado parecida a su gobierno de burla. 
Claramente para Berlusconi es correcto privar de los derechos humanos a aquellos pobres clandestinos desesperados, que como bestias de matadero sobre las barcazas en el medio del Mediterráneo, arriesgan su vida en busca del “paraíso”, es decir Italia, porque él sabe con certeza que son “personas alistadas científicamente por las organizaciones criminales.” 
Por esta razon también les quitamos el derecho de tener hijos, puesto que si no tienen el permiso de residencia, ya las madres no podrán declarar a los niños ante la Oficina del carnet de identidad, creando así una nueva generación de “no existentes”: pero que me disculpen, ¿no está justificado, con este modo de actuar, que el estado mafioso podrá conseguir una nueva generación de delincuentes ideales, que no resultan tampoco nacidos? 
Una vez más mi país es oscuro y tétrico, donde el color negro, no de la piel, pero sí de posibles nuevas “camisas negras”, es lo único que se ve en el horizonte. 
Y no soy alamirsta, justo hoy, el 21 de mayo de 2009, Berlusconi hablando en la sede de la Confindustria (Confederación General de la Industria Italiana) ha afirmado que “nuestro parlamento es inepto, inútil y contraproducente, nosotros nececitamos un proyecto de ley popular para solucionar la cuestión” y para completar esta historica frase ha añadido que “también el parlamento europeo es un monstruo que no decide nada.” 
Una pregunta a mis compatriotas: ¿qué estamos esperando? ¿Qué por demostración mate a algún parlamentario de la oposición, como ha hecho Mussolini con Matteotti y que luego, como Benito, el 3 de enero de 1925, se declare culpable y cierre el parlamento, a lo mejor amenazando a la burguesía que si no actúa así podríamos ser invadidos por el “morbo comunista” que impera en América Latina? 
Atención, compañeros, puedo publicar todavía, por el momento, estas mis palabras, mis artículos sobre mi blog (*), pero si no nos despertamos rápidamente, indudablemente gracias siempre a este “estupendo” decreto sobre la seguridad me oscurecerán, puesto que pudieran acusarme de “actividad de apología o instigación a delinquir desarollada por medio de internet”. El primer ministro está tratando de prepararse el camino como su querido predecesor de Predappio y desgraciadamente me parece que en general la izquierda y la oposición están subvalorándolo, no se dan cuenta de que además de ser dueño de la inmensa mayoría de la información del país, ahora quiere amordazar a aquellos pocos que tratan de gritar la rabia de tener que asistir de nuevo a un capítulo de nuestra historia tan triste y vergonzosa. 
Tiene razón Berlusconi al hablar de un “morbo” que viene del sur, que podríamos ser “contagiados” (a lo mejor!!!!) de la América latina de una nueva maravillosa fuerza que pudiera derivar de la Revolución Bolivariana de Chávez o de la Revolución en Democracia Ciudadana de Rafeal Correa: ¡nosotros, los del primer mundo deberíamos aprender mucha ética, mucha solidaridad y muchas reglas del “buen vivir” de estos presidentes!  
¿Pero cuándo nosotros los italianos hemos sido defendidos por nuestro gobierno mientras vivimos en el extranjero? Nuestras embajadas italianas siempre se han preocupado solamente de hacer un pasaporte nuevo, más o menos rápido, en caso de robo… ..y el derecho a votar? 
Yo, que vivo en Cuba, no puedo votar porque, como siempre, la culpa es del gobierno comunista que no asegura un servicio de correo confiable para enviar las eventuales papeletas de voto hacia Italia. 
En cambio Rafael Correa ha creado hasta un ministerio para tutelar los ecuatorianos en el extranjero y justamente ha hecho una declaración dónde rechaza la aprobación de la ley sobre la seguridad del gobierno italiano, y no lo hace sólo para los ecuatorianos, allí nos da una enorme galleta moral cuando afirma: “La decisión, situada en la estela marcada por las últimas legislaciones aprobadas en el seno de la Unión Europea, desconoce el aporte fundamental que ha realizado y realiza la población inmigrante al sostenimiento de la economía y el Estado de bienestar italianos. Por todo ello, el Gobierno ecuatoriano manifiesta su más profundo rechazo y preocupación ante esta Ley que consagra definitivamente la escalada de criminalización política de las personas migrantes en Italia; se solidariza con éstas, independientemente de su origen y situación administrativa”. 
¿Rafael Correa nos enseña a tener una dignidad, a rebelarnos alante un hecho que está violando hasta nuestra Constitución…..un presidente ecuatoriano tiene que hacernos reflexionar? 
¿ Las cadenas de televisión del primer ministro no nos permiten hacerlo? 
Todo me parece una horrible pesadilla, donde, nosotros, los italianos, olvidamos el coraje, como afirma Roberto Saviano(**)… “los pocos italianos indignados y todos confinados en sus respectivos territorios, se sienten cada vez más solos y sin fuerzas.” 
En nuestro país los únicos que han tenido el ánimo de decir no a este sistema fueron justamente los emigrantes (será por este hecho que Berlusconi les teme y no los quiere en Italia?) y como Roberto Saviano cita: “Las dos más importantes revueltas espontáneas contra las mafias, en Italia, no fueron hechas por italianos sino por africanos. En diez años sucedió solamente dos veces, sobre la ola del desdén y el fin del aguante, que hubo manifestaciones de plaza no organizadas por asociaciones, sindicados, sin autobús y sin partidos. Manifestaciones espontáneas. Y fueron hecha por africanos. Quien gritó: “Ahora basta ya” a los capataces, a los clanes, a las familias fueron africanos. En Castelvolturno, el 19 de septiembre de 2008, después de la matanza a manos de la camorra, en que fueron asesinados seis inmigrados africanos: Kwame Yulius Francis, Samuel Kwaku y Alaj Ababa, del Togo, Cristopher Adams y Alex Geemes de Liberia y Eric Yeboah de Ghana. Joseph Ayimbora, de Ghana, fué hospitalizado en graves condiciones. Las víctimas eran todos jóvenes, el más anciano de ellos tenía algo más de treinta años: sube la rabia y estalla una revuelta delante del lugar de la matanza. La revuelta hace llegar telecámaras de diferentes partes del mundo y las imágenes que eran transmitidas eran aquellas de un pueblo entero que arriesgaba todo para exigir atención y justicia.”  
“Nadie se rebela en Italia. Sólo los africanos lo hacen. Y haciéndolo defienden la ciudadanía por todos los italianos. Defienden el derecho a trabajar y vivir decorosamente y defienden el derecho a la tierra. La agricultura fue un recurso fundamental que los mecanismos mafiosos han disgregado lentamente convirtiéndola en el ámbito de especulaciones criminales. Los africanos que se han rebeladoo fueron todos a Italia en barcazas. Y se han rebelado todos, clandestinos y legales. Porque, a todos, las organizaciones les chupan sus recursos, su sangre y su dinero.” 
“La población africana introdujo, en el vivir cotidiano del sur Italia, los anticuerpos fundamentales para enfrentar a la mafia, anticuerpos que a los italianos parecen faltar. Anticuerpos que nacen del elemental deseo de vivir.  
A los africanos, el silencio no les pertenece y tampoco la percepción de que todo siempre fue así y siempre lo será. La necesidad de abrirse nuevos espacios de vida los obliga a la supervivencia pero también a la defensa del derecho. Y éste es el principio de toda la verdadera batalla contra las familias mafiosas.” 
En su artículo Roberto Saviano acaba recordándonos que “aquella parte de Italia que se comportó en estos años entendiendo y acogiendo a los emigrantes, es aquella parte que ve en los extranjeros nuevas esperanzas y nuevas fuerzas para cambiar en Italia lo que no hemos logrado cambiar.”  
Quizás, lo que le falte a Italia sea un hombre valiente y desdeñoso del peligro, que como Rafael Correa pueda tener el ánimo de solicitar y declarar, esta vez hablando de Italia (y de un partido político que hasta ahora no existe) y no del Ecuador: “Tenemos la necesidad de volver a tener una Patria y ésta tiene que ser nuestra inspiración, la de un puñado de ciudadanos que decidimos liberarnos de los grupos que han mantenido secuestrada a la Patria, y así emprender la lucha por una Revolución Ciudadana, consistente en el cambio radical, profundo y rápido del sistema político, económico y social vigente, sistema perverso que ha destruido nuestra democracia, nuestra economía y nuestra sociedad entera”.
 
(*) blog.libero.it/idagarberi 
(**) autor del libro contra la camorra, la mafia napolitana, del titulo “Gomorra”
*la autora es la responsable de la página en italiano del sitio web de Prensa latina 
     
  

25/05/2009 23:56 Ida Garberi Enlace permanente. sin tema

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